El Oklahoma City Thunder enfrentó un desafío inesperado cuando su impresionante racha de 16 victorias consecutivas terminó con una derrota por 111-109 ante los San Antonio Spurs en las semifinales de la Copa de la NBA. La derrota es algo poco común para los campeones defensores, que actualmente tienen un récord de 24-2, con ambas derrotas por solo dos puntos.

El entrenador en jefe del Thunder, Marc Daignault, admitió que el desempeño del equipo no estuvo a la altura de sus estándares habituales, atribuyendo parte de la derrota al fuerte juego de San Antonio. “No fue nuestra noche más brillante… eran un buen equipo. Hay que darles crédito. Hubo muchas cosas controlables en ese juego en las que queríamos estar”, dijo.

A pesar del revés, no hay motivo de preocupación. El récord del Thunder los empata en el segundo mejor comienzo en la historia de la NBA. Solo el inicio de 25-1 de los Golden State Warriors en la temporada 2015-16 ocupa un lugar más alto, pero Oklahoma City se une a la compañía de élite con los Boston Celtics 2008-09, los New York Knicks 1969-70 y los Philadelphia 76ers 1966-67.

El Thunder tuvo problemas ofensivamente, disparando un 41% desde el campo, el mínimo de la temporada, y haciendo solo 9 de 37 intentos desde más allá del arco, marcando su tercer peor desempeño desde el rango de tres puntos esta temporada. Permitieron a los Spurs capitalizar 15 pérdidas de balón que se convirtieron en 26 puntos.

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Las reacciones de los jugadores reflejaron una mezcla de frustración y determinación. El guardia del Thunder, Jalen Williams, enfatizó la importancia de ver una derrota como una oportunidad de aprendizaje. “¿Qué estamos, 24-2? Quiero decir, podemos irnos a casa y colgarnos el sombrero, o podemos verlo como una manera de mejorar y entender que jugamos contra un equipo de playoffs que nos venció”, señaló.

El actual MVP de la NBA, Shai Gilgeous-Alexander, expresó una perspectiva poco común sobre la derrota, sugiriendo que las derrotas pueden generar lecciones valiosas. “Creo que es emocionante… duele un poco más. El fracaso es lo que permite crecer”, explicó, comparándolo con las pruebas automáticas en la escuela, donde el fracaso crea una oportunidad para volver a tomarlo.

De cara al futuro, el Thunder volverá a enfrentarse a los Spurs en dos partidos el 23 de diciembre en San Antonio y el día de Navidad en Oklahoma City. Estos partidos, ya de por sí importantes, han ganado un peso extra tras la reciente derrota. Gilgeous-Alexander reconoció la importancia de estos partidos de alto riesgo para el equipo: “Jugar en partidos de grandes momentos, partidos con un poco más en juego, definitivamente ayuda a afinar una herramienta más adelante en la temporada cuando los momentos importan”.

El viaje del Thunder durante el resto de la temporada depende no sólo de su capacidad para recuperarse, sino también de cómo utilicen las lecciones aprendidas de esta rara pérdida.

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