La economía mundial enfrenta pérdidas de alrededor de 800 mil millones de dólares al año debido a los daños a la infraestructura causados por desastres naturales, en particular terremotos y huracanes, y los eventos relacionados con el clima representan el 70 por ciento de la destrucción. En una aparición reciente en el podcast WION, Amit Prothi, director general de la Coalición para una Infraestructura Resiliente a los Desastres (CDRI), presentó esta cifra alarmante. Prothi explicó que las consecuencias económicas se extienden más allá de estas pérdidas directas, y el efecto multiplicador de los daños a la infraestructura puede tener un impacto significativo en la economía. Sugirió que por cada unidad monetaria perdida en daños a las carreteras, el efecto dominó conduce a consecuencias económicas siete veces mayores. Por lo tanto, en términos de pérdida de comercio, empleos y acceso a recursos esenciales como alimentos y mercados, el costo anual total podría ascender a billones.
Lanzada por el primer ministro indio, Narendra Modi, en las Naciones Unidas en 2019, la CDRI cuenta con miembros de 64 países y organizaciones, frente a solo 20 en su inicio. Con sede en Nueva Delhi, la coalición tiene como objetivo promover iniciativas globales para hacer que la infraestructura nueva y existente sea resiliente a la frecuencia y gravedad de los desastres.
Prothi enfatizó la necesidad de resiliencia en la infraestructura y afirmó: “Cuando construimos carreteras y se inundan y no se pueden usar, no es resiliente. Cuando construimos edificios que resultan dañados por la acción de una tormenta, no es resiliente”. Gran parte de este desarrollo se producirá en regiones vulnerables al clima como África, Asia y pequeñas naciones insulares, y las proyecciones sugieren que la infraestructura que se construirá en las próximas dos décadas igualará la cantidad construida en los últimos 200 años. Para abordar esta necesidad urgente, la coalición abogó por un replanteamiento significativo de los estándares de diseño y construcción.
CDRI ya ha brindado asistencia a 25 naciones insulares a través de subvenciones de países como India, Reino Unido, Australia y la Unión Europea. En Dominica, el país más afectado por los huracanes, la coalición participa en la reconstrucción de aproximadamente 25.000 viviendas diseñadas para resistir mejor futuras tormentas. Además, en Fiji y Papua Nueva Guinea, están aportando experiencia en el desarrollo de carreteras resistentes a tormentas e inundaciones. En las Comoras, se están realizando esfuerzos para garantizar que los hospitales sigan funcionando después de terremotos o huracanes.
Prothi describe tres aspectos críticos de la coalición: preparación previa al desastre, resiliencia de la infraestructura durante un desastre y recuperación rápida después del desastre. Destacó la importancia de la inversión proactiva en infraestructura resiliente, argumentando que dichas inversiones podrían evitar billones de dólares en pérdidas en las próximas décadas. “Estamos tratando de generar conocimiento para ver cómo podemos cambiar nuestras prácticas en la construcción de infraestructura, para no perderla debido al cambio climático”, concluyó. El trabajo de CDRI ilustra el creciente reconocimiento de la importancia de una infraestructura resiliente frente a un entorno cada vez más volátil.










