Uno de los autores más vendidos del mundo, Lee Child, ha expresado su preocupación por la literatura que se enseña actualmente en las escuelas del Reino Unido, diciendo que a menudo desalienta a los niños a leer. Más conocido por su serie Jack Reacher, que vendió más de 100 millones de copias en todo el mundo, Child abogó por la inclusión de los thrillers en los planes de estudios escolares. Entiende la tendencia de los profesores de inglés a favorecer la literatura clásica, reconociendo su gusto por las grandes obras maestras, pero advierte que este enfoque puede ser demasiado para los estudiantes.
Child enfatiza los desafíos que plantean las redes sociales a los lectores jóvenes, y señala que el entorno mediático fragmentado y acelerado de hoy dificulta que los niños encuentren tiempo para interactuar con los libros. Sostiene que la educación temprana debería centrarse en material de lectura atractivo y accesible, como novelas de suspense, para desarrollar el hábito de la lectura antes de introducir obras literarias más complejas.
Child compartió estas ideas durante una visita al HMP Doncaster, donde participó en sesiones de alfabetización con reclusos. Su misión es desarrollar un programa nacional destinado a mejorar las habilidades de alfabetización entre aquellos que antes se encontraban rezagados por los métodos educativos tradicionales. Durante estas sesiones, muchos reclusos revelaron que habían perdido el interés por la lectura durante sus años escolares, enfrentándose a amenazas de “obras literarias más importantes”.
Era la tercera visita de Child a la prisión y notó que la atmósfera durante las sesiones fue atractiva y de apoyo. Animó a los reclusos a compartir sus historias personales por escrito y escuchó activamente sus experiencias brindándoles comentarios constructivos. “Mis libros tratan sobre Jack Reacher, pero en realidad tratan sobre mí”, explica, estableciendo paralelismos entre su héroe ficticio y sus propias aspiraciones.
Child cree que mejorar las habilidades de alfabetización entre la población carcelaria puede reducir las tasas de reincidencia. Hizo hincapié en que una sociedad segura es un deseo común de la gente y considera que la alfabetización es una solución práctica para reducir la delincuencia. Dejó claro que su iniciativa no debe confundirse con simpatía por el crimen y debe enfatizar su pragmatismo más que su bondad.
Los participantes en el programa, como John Butler, un recluso, expresaron entusiasmo por las sesiones de alfabetización y les atribuyeron el mérito de haber reavivado su interés por la escritura. Butler compartió sus luchas en la escuela, citando la falta de oportunidades de aprendizaje adecuadas.
La iniciativa de Child surgió en colaboración con el diputado laborista Paul Davies, que planea ampliar el programa a 20 prisiones con el objetivo de crear un modelo regional. Davis ve a Child como un catalizador para inspirar a otros a medida que las sesiones de alfabetización ganan fuerza en el sistema penitenciario. Planea integrar sesiones sobre democracia en el programa, complementando el enfoque de alfabetización.
Los niños estuvieron acompañados por el ministro de Justicia, Jake Richards, responsable de la sentencia, quien destacó la importancia de reconocer las historias personales detrás de las estadísticas penitenciarias. Richards enfatizó la necesidad de dotar a las personas de las habilidades y la confianza para reintegrarse a la sociedad y prevenir la reincidencia, reconociendo los importantes desafíos que tenemos por delante.










