En un enfrentamiento desafiante, los Ravens continuaron luchando con una lesión autoinfligida en el lado ofensivo. Después de construir una ventaja inicial de 7-0, el impulso del equipo cambió cuando Derrick Henry perdió el balón en territorio de Nueva Inglaterra. Este paso en falso no sólo cambió la dinámica del juego sino que también les dio a los Patriots la oportunidad de tomar el control.
El receptor estrella DeAndre Hopkins, quien no había jugado un solo lanzamiento a principios de la temporada, se sumó a los problemas del equipo al fallar una posible atrapada en primer intento que habría extendido una serie clave. A medida que avanzaba la primera mitad, el ala cerrada de los Ravens, Mark Andrews, tomó una decisión desconcertante de lateralizar el balón al final del segundo cuarto, lanzándolo directamente a un defensor de los Patriots y aumentando los tackles ofensivos.
Afortunadamente, los Ravens pudieron evitar una pérdida de balón crítica debido a una dura penalización al pasador. Sin embargo, los Patriots habrían sido los primeros en llegar al territorio, preparándolos para un intento de gol de campo antes del medio tiempo y en su lugar asignando penalizaciones compensatorias. Esta desafortunada secuencia finalmente provocó que los Ravens arrodillaran el balón, desperdiciando una buena oportunidad de anotar.
La situación se volvió aún más peligrosa cuando quedó claro que la capacidad del mariscal de campo Lamar Jackson para regresar en la segunda mitad estaba en duda, lo que se sumó a los desafíos del equipo en el futuro. Con mucho en juego y un margen de error reducido, los Ravens necesitarán reagruparse rápidamente para corregir sus errores y aumentar sus posibilidades de victoria al final del juego.










