Noruega se dispone a aumentar significativamente sus capacidades de defensa marítima mediante la adquisición de dos submarinos adicionales y sistemas de misiles de largo alcance, en respuesta a las preocupaciones de seguridad vinculadas al aumento de la actividad militar rusa en el Atlántico Norte y el Mar de Barents. El ministro de Defensa, Tore Sandvik, anunció el desarrollo y enfatizó la importancia vital de los submarinos en la protección de los intereses costeros y marítimos de Noruega.
Noruega comparte una frontera terrestre de 198 kilómetros (123 millas) con Rusia, que actualmente participa en el conflicto en curso en Ucrania. A la luz de estas tensiones geopolíticas, Sandvik reiteró que los submarinos son “absolutamente esenciales” para la estrategia de defensa del país, ya que sirven como herramientas importantes tanto para monitorear como para disuadir amenazas potenciales en la región.
La última adquisición está en reserva a partir de 2021, en la que Noruega ha contratado cuatro submarinos de la empresa alemana Thyssenkrupp Marine Systems. Se espera que el primero de estos submarinos debute en 2029. Sandvik enfatizó el papel estratégico de Noruega como “los ‘ojos y oídos’ de la OTAN en el Norte”, destacando la necesidad de mejorar la capacidad operativa en la región.
Para financiar estas compras y hacer frente al aumento de los costos, el gobierno noruego propuso un aumento significativo del presupuesto de defensa de 46 mil millones de coronas (alrededor de 4,5 mil millones de dólares). Este aumento presupuestario refleja las demandas financieras asociadas con la adquisición de submarinos avanzados y el armamento necesario.
Además, el Ministerio de Defensa anunció que se destinarían 19.000 millones de coronas (unos 1.800 millones de dólares) a sistemas de misiles de largo alcance capaces de alcanzar objetivos a una distancia de hasta 500 kilómetros (300 millas). Si bien no se revelaron detalles específicos de los sistemas de misiles, los informes sugieren que las opciones bajo consideración pueden incluir el programa Himars de Estados Unidos, los misiles Chunmu de Corea del Sur y la tecnología del grupo KNDS de Alemania.
Esta estrategia integral se considera un paso clave en los esfuerzos de Noruega para fortalecer las defensas en medio de la evolución de la dinámica de seguridad regional y cumplir con sus obligaciones con la OTAN.










