Un estudio innovador publicado en la revista Hepatology informa sobre el primer xenotrasplante de hígado asistido exitoso de un cerdo genéticamente modificado a un ser humano vivo. El receptor sobrevivió 171 días como resultado de este procedimiento pionero, lo que proporciona evidencia preliminar de que los hígados porcinos modificados pueden adquirir funciones metabólicas y sintéticas vitales en los humanos. Sin embargo, también subraya los desafíos técnicos y clínicos que siguen siendo barreras para lograr la supervivencia a largo plazo después de tales intervenciones.

La Organización Mundial de la Salud destaca la crítica escasez de órganos de donantes, y miles de personas sucumben cada año a las listas de espera. Sólo en China, cientos de miles de personas padecen insuficiencia hepática cada año, pero en 2022 solo se realizarán 6.000 trasplantes de hígado. Este enfoque experimental ofrece una posible forma de abordar la importante disparidad entre la oferta de órganos disponibles y la alta demanda.

Este receptor pionero de xenotrasplantes era un hombre de 71 años con cirrosis y carcinoma hepatocelular relacionados con la hepatitis B. Desafortunadamente, no calificó para la extirpación quirúrgica de sus tumores ni para un trasplante de hígado humano tradicional. El equipo quirúrgico implantó un injerto de hígado auxiliar extraído de un cerdo miniatura Dianan modificado genéticamente que había sufrido diez cambios genéticos específicos. Estas modificaciones tienen como objetivo eliminar los xenoantígenos al tiempo que introducen transgenes humanos para aumentar la compatibilidad con los sistemas inmunológico y de coagulación humanos.

Un mes después del trasplante, el injerto de hígado porcino mostró resultados tempranos prometedores, produciendo con éxito bilis y factores de coagulación vitales sin signos inmediatos de rechazo hiperagudo o agudo. Sin embargo, surgieron complicaciones cuando el paciente desarrolló microangiopatía trombótica asociada al xenotrasplante (xTMA) el día 38 después del trasplante. Esta afección, causada por la activación del complemento y el daño al revestimiento de los vasos sanguíneos, requiere la extracción del injerto. Afortunadamente, el tratamiento con el inhibidor del complemento eculizumab y el recambio plasmático resolvieron eficazmente la xTMA, pero el paciente experimentó varios episodios de hemorragia gastrointestinal superior, que finalmente provocaron su muerte el día 171.

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Expertos en la materia opinaron sobre la importancia y los desafíos del proceso. “Este caso demuestra que un hígado de cerdo modificado genéticamente puede funcionar durante más tiempo en humanos”, comentó el investigador principal Beicheng Sun, afiliado al Departamento de Cirugía Hepatobiliar y presidente del Primer Hospital Afiliado de la Universidad Médica de Anhui en Hefei, provincia de Anhui, China. Describió el estudio como un paso clave hacia adelante, enfatizando tanto la promesa como los obstáculos que aún quedan, particularmente con respecto a la regulación de la coagulación y los problemas inmunológicos.

Heiner Wedemeyer, coeditor del Journal of Hepatology, calificó el estudio como un hito en el campo y dijo que el injerto exitoso de un hígado porcino genéticamente modificado abre nuevas vías para pacientes con insuficiencia hepática aguda, afecciones hepáticas crónicas y carcinoma hepatocelular. Afirmó que había comenzado una nueva era en la hepatología de trasplantes.

Vlad Ratziu, editor en jefe del Journal of Hepatology, reiteró el compromiso de la revista de publicar descubrimientos de vanguardia que traspasen los límites de lo que se puede lograr en hepatología, reafirmando su estatus como plataforma líder en este campo.

Los hallazgos de este notable estudio no sólo allanan el camino para futuras investigaciones y aplicaciones clínicas, sino que también enfrentan cuestiones éticas y biológicas que deben abordarse antes de que los xenotrasplantes puedan implementarse más ampliamente en la práctica médica.

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