En una conmovedora ceremonia en el Ayuntamiento de Oslo, la multitud, que incluía a miembros de la familia real de Noruega en particular, brindó a Sosa un apoyo abrumador con aplausos sostenidos y una ovación de pie. El evento estuvo marcado por la expectación en torno a la posible asistencia de Machado, quien ha estado viviendo en el anonimato debido a una restrictiva prohibición de viajar.
“Estaré en Oslo, estoy en camino”, declaró Machado en un mensaje grabado compartido por el Instituto Nobel. El anuncio generó esperanza entre sus seguidores, que esperaban ansiosamente una actualización sobre su condición. Sin embargo, el director del Instituto Nobel, Christian Berg Harpviken, informó a los asistentes que se esperaba que Machado llegara “en algún momento entre esta tarde y mañana por la mañana”, lo que puso en duda su capacidad para asistir a la ceremonia.
Antes del evento, el Instituto Nobel indicó que no estaba seguro de la ubicación exacta de Machado, lo que generó preocupación entre sus abogados. En Oslo, los dos hijos de Machado y su madre se encontraron esperando un reencuentro después de una larga separación, añadiendo una capa emocional al proceso.
A medida que se desarrolló la ceremonia, el apoyo de la multitud a Sosa se convirtió en un poderoso punto focal, subrayando la resiliencia y determinación de las luchas en curso por la justicia y el reconocimiento. El día no es sólo una celebración de la victoria sino también un recordatorio de los desafíos que enfrentan quienes luchan por sus derechos y sus familias.










