El lunes se levantaron los bloqueos de carreteras que bloqueaban el acceso a las principales ciudades de Bolivia, pero persiste la escasez de combustible, alimentos y otros artículos de primera necesidad después de más de un mes de protestas contra el presidente de centroderecha Rodrigo Paz.
Los manifestantes exigen el fin de las reformas económicas de Paz respaldadas por Estados Unidos destinadas a acabar con 20 años de gobierno socialista y exigen su renuncia.
En las últimas dos semanas, los bloqueos de carreteras que impiden la entrega de bienes esenciales en ciudades como La Paz han disminuido de más de 100 a 50 el lunes, dijo la Administración de Carreteras de Bolivia.
En La Paz, la gente hizo fila durante tres cuadras afuera de un supermercado público mientras se corría la voz de que había pollo con descuento disponible.
Pero en las tiendas privadas de la principal ciudad de Bolivia y de su vecina El Alto, la reducción del caos en el transporte parece no haber tenido ningún efecto, ya que la carne y las verduras siguen costando el doble de lo habitual.
Los medicamentos escasean en los hospitales y la gente pasa días durmiendo en sus coches esperando para repostar en las gasolineras.
Paola Herrera, de 50 años, empleada de una empresa camionera, estuvo cinco horas esperando en la fila para comprar un pollo, uno para cada cliente.
“Todo el mundo está sufriendo y el gobierno no toma ninguna decisión. Espera que los manifestantes se cansen o se aburran y levanten los controles”, dijo a la AFP.
Los manifestantes, principalmente obreros, agricultores, mineros, camioneros y maestros, rechazan las ideas de Paz encaminadas a poner fin a la peor crisis económica que el pobre país sudamericano ha visto en 40 años.
Paz sólo lleva siete meses en el poder y su llegada puso fin a 20 años de gobierno socialista en Bolivia.
Los principales sindicatos detrás de las protestas rechazaron el llamado del gobierno al diálogo y Paz dijo que no descarta desplegar militares y declarar un estado de emergencia que restringiría derechos como la libertad de reunión y circulación.
Paz afirmó la semana pasada que las protestas que pedían su renuncia fueron encabezadas por “narcoterroristas” a quienes vinculó con el ex ícono socialista Evo Morales.
Morales, el primer presidente indígena del país, se esconde en su bastión productor de coca del Chapare para escapar de acusaciones de tráfico menor, que él niega.
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