Mientras Savannah Guthrie se prepara para regresar al estudio del programa “Today” de NBC el lunes, la atención se centra en su madre, cuya desaparición de las tranquilas colinas en las afueras de Tucson ha perseguido a los estadounidenses y al FBI durante tres meses.
Se trata de un caso que los investigadores consideran un secuestro, pero que sigue sin sospechoso, sin avances o incluso sin una dirección clara.
Savannah Guthrie pasó más de una década como uno de los rostros más reconocibles de la televisión matutina, pero ahora cree que no es la misma persona. “No puedo volver y tratar de ser algo que no soy”.
Si bien la guerra en Irán y los archivos Epstein mantuvieron el presunto secuestro del hombre de 84 años fuera de los titulares durante casi un mes, aquí hay una cronología de lo que sucedió en los últimos tres meses.
- 1 de febrero: Vigilancia captura a hombre enmascarado en la puerta de Nancy Guthrie; luego desapareció.
- 5 de febrero: Se confirma que la sangre presente en el lugar es suya.
- 10 de febrero: Se publican imágenes del sospechoso; un hombre es detenido brevemente y luego liberado.
- 15-17 de febrero: Los guantes vinculados al sospechoso no arrojan coincidencias de ADN.
- 4 de marzo: La correa del guante se colapsa por completo.
Un rastro de evidencia se enfría
Al menos una docena de vídeos después, incluso la súplica de su hija por una pista y un avance parece estar menguando. Lo que comenzó como una investigación de alta intensidad se ha desacelerado hasta prácticamente estancarse. La prueba más importante sigue siendo la grabación de la cámara del timbre.
Antes de desaparecer en el aire, la cámara del timbre muestra a un hombre con un pasamontañas, guantes, una mochila y una pistola enfundada manipulándolo. Los investigadores creen que quitó el dispositivo de grabación por completo, ya que se apagó en unos momentos.
En las semanas siguientes, los equipos de búsqueda peinaron el accidentado terreno desértico que rodea a Tucson, un paisaje implacable de cactus, rocas y densos matorrales. Sin embargo, no hay rastro de Nancy Guthrie.
El ADN de los guantes encontrados cerca de la escena inicialmente parecía prometedor, pero luego se descubrió que pertenecía a un empleado de un restaurante local que no era sospechoso. Circularon mensajes de rescate, pero se descubrió que muchos eran falsos. Cada acontecimiento, en lugar de aportar claridad, profundizó el misterio.
La noche en que Nancy Guthrie desapareció
A partir del día en que se denunció la desaparición de Nancy Guthrie de su casa en Tucson en circunstancias profundamente sospechosas, el caso evolucionó rápidamente de un caso de persona desaparecida a un presunto secuestro.
Savannah Guthrie reveló más tarde que las puertas traseras de la casa de su madre se encontraron abiertas, mientras que su teléfono y su bolso quedaron atrás, detalles que inmediatamente generaron alarma.
Ante el estado de salud de su madre, la familia descartó la posibilidad de que se extraviara. “Entonces pensamos: ‘Esto no está bien'”, recordó Guthrie en una entrevista con NBC. “Algo anda muy mal aquí. »
Los investigadores rápidamente confirmaron sus temores. La sangre encontrada cerca de la puerta fue identificada como la de Nancy Guthrie, y las imágenes de vigilancia mostraron a un hombre enmascarado afuera de la casa en las primeras horas de la mañana.
Las autoridades creen que fue “secuestrada, secuestrada o llevada en contra de su voluntad”.
Para Savannah Guthrie, el asunto también ha sido profundamente personal y, en ocasiones, dolorosamente introspectivo. Contó un momento con su hermano que aún perdura.
“Dije: ‘¿Qué?’ “, recuerda, luchando con la posibilidad de que su perfil público haya influido. “¿Crees que es por mi culpa?” ella le preguntó. Su respuesta fue difícil de procesar. “Lo siento, cariño, pero sí, tal vez”.
La idea de que su fama podría haber convertido a su madre en un objetivo sigue siendo, en sus propias palabras, “demasiado difícil de soportar”.
Notas de rescate, llamamientos públicos y atención menguante
Al inicio de la investigación, la familia recibió varios mensajes de rescate. Guthrie dijo que ella y sus hermanos respondieron dos preguntas que creían que eran genuinas. La experiencia en sí parecía surrealista.
“¿Cómo es posible que nos obliguen a hacer un video hablando con un secuestrador que secuestró a una mujer de 84 años en plena noche, en pijama, sin zapatos, sin su medicación?”, preguntó.
Desde entonces, la familia ha ofrecido una recompensa de 1 millón de dólares por información que conduzca a su recuperación.
A pesar de esto, el impulso del caso se ha desacelerado. Las autoridades, incluido el FBI y el Departamento del Sheriff del condado de Pima, dijeron que no tenían nuevas actualizaciones. El número de propinas también ha disminuido.
Un caso raro y extraordinario
Los expertos dicen que el caso destaca no sólo por su notoriedad, sino también por su rareza. Según datos del Departamento de Justicia de Estados Unidos, citados por NPR News, el año pasado se reportó la desaparición de más de 500.000 personas.
Entre 2020 y 2025, las mujeres representaron más del 75% de las víctimas de secuestro en aproximadamente 240.000 casos. Pero los casos que involucran a mujeres de 80 años son extremadamente raros: sólo 646 incidentes, o menos del 0,2%.
El antropólogo forense Jesse Goliath destacó la naturaleza inusual del caso: “Normalmente se oye hablar de niños más pequeños, menores de edad que desaparecen”, dijo, añadiendo que la combinación de una víctima anciana y una figura pública conocida como miembro de la familia hace que el caso sea extraordinario.
La esperanza, por débil que sea, permanece
A pesar de la falta de avances, investigadores y expertos insisten en que el caso no ha terminado.
El agente especial retirado del FBI Jason Pack, que habló con el medio de noticias Parade, ofreció una perspectiva mesurada pero esperanzadora.
“Una llamada telefónica. Una persona que decide el dinero de la recompensa importa más que su silencio”, dijo. “Eso es todo lo que se necesita para que las autoridades lleguen directamente a su puerta”.
“En estos casos, los muros se cierran lentamente, pero siempre se cierran”.
(Con aportes de la agencia)












