El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, anunció el viernes mayores libertades para las pequeñas empresas en todo el país, mientras el gobierno comunista avanza para liberalizar la economía de la isla frente al paralizante bloqueo estadounidense.
En un discurso transmitido por la televisión nacional, Díaz-Canel dijo que Cuba abriría más sectores a la empresa privada y agilizaría el proceso de aprobación de nuevas empresas.
“Para las formas de gestión no estatales, la lista de actividades prohibidas se limitará para que su ámbito de acción sea lo más amplio posible”, dijo el presidente. “Se está llevando a cabo un proceso… para aprobar todas las solicitudes pendientes lo más rápido posible”.
Bajo la presión del bloqueo petrolero impuesto por Washington en enero, el gobierno cubano dio a conocer una serie de reformas destinadas a abrir la economía.
Las empresas privadas, que pueden emplear hasta 100 personas, fueron permitidas en 2021 y se han convertido en una parte cada vez más importante de la economía cubana. Desde febrero se les permite importar combustible, un sector anteriormente controlado exclusivamente por el Estado.
Según las nuevas medidas, el gobierno permitirá que las empresas privadas inviertan en la economía en igualdad de condiciones con los inversores extranjeros, después de que algunos de ellos abandonaron recientemente el país debido a preocupaciones sobre las sanciones estadounidenses.
Díaz-Canel dijo que el gobierno también estaba considerando eliminar a los intermediarios estatales en las operaciones de importación y exportación.
El presidente reiteró su compromiso de descentralizar la economía y otorgar mayor autonomía a las empresas estatales, que representan alrededor del 80 por ciento de la actividad económica.
También anunció una reforma de la burocracia estatal que reduciría el número de ministerios y el personal estatal, un plan que requiere la aprobación parlamentaria en julio.
Díaz-Canel aseguró que las nuevas reformas “pronto serán discutidas y aprobadas muy rápidamente”.
También buscó infundir confianza a pesar de los crecientes problemas económicos del país.
“El país no está paralizado; el país está afrontando esta situación de forma inteligente”, afirmó el presidente, denunciando lo que llamó una política de “máxima presión” por parte de Washington.
Además del bloqueo petrolero, Estados Unidos impuso una serie de sanciones a Cuba.
Estas medidas han empeorado aún más las crisis económica, social y energética que azotan a la isla desde hace años, a pesar de su lucha de décadas contra un embargo estadounidense que se remonta a 1962.
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