CIUDAD DE MÉXICO — La selección de México se sobrepuso a un primer tiempo mediocre para derrotar a Chequia con un segundo tiempo de ensueño que los vio terminar invictos la fase de grupos en una noche que será recordada como una de las más grandes en la historia de la Copa Mundial de México.
La celebración de la victoria de México por 3-0 el miércoles en el Estadio Azteca se convirtió en un homenaje al legendario portero Guillermo Ochoa, quien entró en los minutos finales para recibir una ovación sin precedentes para un jugador mexicano en la historia del torneo.
Chequia quedó eliminada al no poder sumar más de un punto en el torneo. En el otro partido del grupo, Sudáfrica venció a Corea del Sur por 1-0 en Monterrey y ascendió al segundo lugar. Corea del Sur tendrá que esperar para saber si estará entre los ocho mejores equipos para el tercer lugar.
Chequia tuvo una gran actuación en los primeros 45 minutos, mientras que México mostró poca claridad ofensiva, principalmente debido a la falta de control en el medio campo.
Todo cambió en seis minutos del segundo tiempo, cuando el Tri eliminó a Chequia y consiguió su mejor victoria de la fase de grupos.
Mateo Chávez abrió el marcador al minuto 55 gracias al mortal contraataque de México. Luis Romo preparó el gol al deshacerse de tres jugadores checos en el medio campo y empujar hacia adelante, pasando a Chávez, quien superó a Michal Sadilek de la República Checa y metió un disparo en el lado izquierdo de la portería.
El delantero Julián Quiñones aumentó la ventaja en el minuto 61, explotando la confusión defensiva checa en el área penal.
Álvaro Fidalgo, que entró desde el banquillo en la segunda parte, coronó la victoria con un gol en el tiempo añadido. El impulso hacia el gol final fue provocado por un contundente disparo de Ochoa y desató una estridente celebración por parte del portero y sus compañeros.
El partido resumió tanto el presente como el futuro de la selección mexicana.
Gilberto Mora, mediocampista tijuanense de 17 años y jugador más joven del equipo en el Mundial, fue fundamental en el segundo tiempo, preparando varias de las jugadas que decidieron el resultado. Con una ventaja de 2-0, se desarrolló uno de los mejores momentos para un portero en la historia de los Mundiales. Ochoa reemplazó al titular Raúl Rangel y fue recibido con una gran ovación de gran parte de los 80,824 fanáticos del Estadio Azteca.
El mexicano Julián Quiñones celebra el segundo gol de su equipo contra la República Checa en un partido del Mundial en Ciudad de México el miércoles.
(Silvia Izquierdo/Prensa Asociada)
Los fanáticos corearon el nombre de Ochoa cada vez que el portero tocaba el balón, en honor a un jugador que participó en seis Mundiales con México.
El técnico Javier Aguirre dijo que terminar primero del grupo era un “objetivo primordial” para México, que ya había clasificado a la siguiente ronda. El equipo logró una primicia al conseguir tres victorias consecutivas sin encajar un solo gol en la fase de grupos. México venció a Sudáfrica 2-0 en el partido inaugural y a Corea del Sur 1-0 en el segundo partido.
México, que es coanfitrión del torneo junto con Canadá y Estados Unidos, se enfrentará a su próximo oponente, un tercer clasificado, el martes en el Estadio Azteca.
La única nota amarga para México llegó en la primera mitad sin goles, cuando la ruidosa multitud provocó un cántico homofóbico popular al menos dos veces. La FIFA ya había sancionado a la Federación Mexicana de Fútbol en un intento de poner fin a este cántico.










