domingo 7 de junio de 2026 – 23:00 WIB
Jacarta – El caso del cierre de los puntos de venta de Tiffany & Co por parte de la Dirección General de Aduanas e Impuestos Especiales (DJBC) ha vuelto a provocar un debate público.
No sólo porque el valor del billete alcanzó los 97.490 millones de euros, sino también por la impresión de diferencias de interpretación.
El especialista en análisis de contrainteligencia, R. Gautama Viranegara, opina que la controversia debe leerse de manera más amplia como una prueba de la gobernanza y la comunicación del Estado en el manejo de violaciones aduaneras que involucran a marcas globales.
“La gente lo percibirá como dos voces provenientes de la misma agencia estatal. Por un lado, se plantean preguntas sobre el límite máximo antes de que se complete la auditoría, por otro lado se explica que la auditoría se completó y se emitió el proyecto de ley”, dijo Gautham en su declaración del domingo 7 de junio de 2026.
Según él, esta situación puede provocar caos en la esfera pública, pero en realidad no es necesario ningún conflicto.
Desde una perspectiva de contrainteligencia, esta situación se conoce como discordancia de señales, cuando los mensajes entregados por las instituciones estatales no están sincronizados, lo que lleva a la percepción de conflicto interno.
El caso comenzó cuando varios puntos de venta de Tiffany & Co en los centros comerciales de élite de Yakarta instalaron sellos aduaneros amarillos a partir de febrero de 2026. Más tarde, DJBC reveló los resultados de una auditoría posterior a la importación, que resultó en una factura de aproximadamente 97.490 millones de IDR, con derechos de importación de aproximadamente 19.000 millones de IDR y derechos de importación pagados de menos de 19.000 millones de IDR. Sanciones administrativas de aproximadamente 78.500 millones de IDR.
Gautham enfatizó que el sellado no fue una simple acción administrativa. En la práctica aduanera, el sello amarillo es una fuerte señal de que el Estado proporciona seguridad o supervisión sobre el objeto que se está inspeccionando.
“El problema es que la gente mira primero el sello en lugar de escuchar la explicación legal. Cuando el cronograma no se explica completamente, surgen dudas sobre si el sello es una medida de seguridad, una confiscación o se debe a una presión administrativa”, dijo.
Opinó que el gobierno necesita revelar el cronograma del caso con más detalle, desde los hallazgos preliminares, la base del techo, el proceso de auditoría y las razones por las que surgió la factura de miles de millones de rupias. Sin una explicación completa, el margen para la especulación está abierto.
Según Gautam, el caso de Tiffany no puede clasificarse inmediatamente como un acto criminal. Según la información actualmente abierta, este caso aún se encuentra dentro del alcance de violaciones administrativas graves, que resultan en la obligación de pagar derechos de importación, impuestos de importación y sanciones administrativas.
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“No es correcto calificarlo de delito aduanero o de corrupción sin pruebas adicionales de dolo, falsificación de documentos, contrabando o participación de otras partes”, explicó.










