El presidente ruso, Vladimir Putin, ha criticado duramente los recientes llamamientos de los líderes occidentales a una posible “gran guerra” con Rusia, calificando esa retórica de “histeria” y “mentiras”. Sus comentarios siguieron a los del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, durante un discurso en Berlín, donde Rutte instó a la alianza militar a prepararse para igualar la escala del conflicto que enfrentaron las generaciones anteriores.
Putin ha rechazado repetidamente las afirmaciones de que Rusia representa una amenaza para los países europeos como “una tontería” y un intento deliberado de avivar el miedo entre los aliados occidentales. Describió las actuales conversaciones sobre un posible conflicto con Rusia como engañosas y dijo que servía a ciertas agendas políticas.
En su discurso, Rutte expresó su preocupación porque muchos aliados de la OTAN no reconocen la urgencia de la amenaza de Rusia. “Somos el próximo objetivo de Rusia. Me temo que muchos se muestran silenciosamente complacientes. Muchos no sienten la urgencia. Y muchos creen que el tiempo está de nuestro lado. No lo está. El momento de actuar es ahora”, subrayó la necesidad de vigilancia. Las declaraciones de Rutte enfatizaron una sensación de peligro inmediato, diciendo a los asistentes que “el conflicto está a nuestras puertas” y que Rusia, de hecho, había “devuelto la guerra a Europa”.
El intercambio pone de relieve las crecientes tensiones entre Rusia y las naciones de la OTAN, con líderes de ambos lados conscientes de la peligrosa situación pero marcadamente diferentes en su comprensión de la amenaza y la respuesta adecuada. Los gobiernos occidentales han seguido lidiando con las implicaciones de las acciones militares de Rusia en los últimos años, pero Moscú ha negado con vehemencia cualquier intención agresiva hacia su vecino.










