Estados Unidos impuso el jueves sanciones a un conglomerado militar cubano que controla casi el 40 por ciento de la economía de la isla, así como a una empresa minera canadiense, como parte de una creciente campaña de presión.

Estados Unidos apunta a militares cubanos y minas en nuevas sanciones

Las sanciones anunciadas por el Secretario de Estado Marco Rubio apuntan al conglomerado Gaesa, así como a una empresa conjunta que involucra a la compañía minera canadiense Sherritt, que en un anuncio casi simultáneo dijo que abandonaba Cuba.

Gaesa ya estaba bajo sanciones estadounidenses.

Las nuevas medidas fueron impuestas bajo una orden ejecutiva firmada la semana pasada por el presidente Donald Trump, que define los sectores de la economía cubana en los que los bancos extranjeros enfrentarían sanciones si realizaran transacciones.

“A sólo 90 millas de la patria estadounidense, el régimen cubano arruinó la isla y la subastó como plataforma para operaciones terroristas, militares y de inteligencia extranjera”, dijo Rubio, un cubanoamericano que es un crítico abierto de La Habana.

“Se pueden esperar designaciones adicionales en los próximos días y semanas”, advirtió.

Rubio dijo que Gaesa estaba “diseñada para generar ingresos no para el pueblo cubano, sino únicamente para el beneficio de su élite corrupta”.

Las sanciones también apuntaron a la presidenta del conglomerado, la general de brigada Ania Guillermina Lastres Morera.

Una investigación del Miami Herald basada en presuntos documentos filtrados estimó que Gaesa tenía $18 mil millones en activos a principios de 2024, igualando el nivel de gasto del propio estado.

Escribiendo en

– “Explotación de recursos cubanos” –

Además de Gaesa, Rubio también criticó duramente las inversiones cubanas de Sherritt, que extrae níquel y cobalto en el noreste de la isla.

Dijo que la empresa conjunta de Sherritt con el Estado había “explotado los recursos naturales de Cuba en beneficio del régimen a expensas del pueblo cubano” y estaba “lucrando con activos originalmente expropiados por el régimen cubano a individuos y empresas estadounidenses”.

En un comunicado, Sherritt anunció la suspensión inmediata de su participación en todas las empresas conjuntas en Cuba y la repatriación de su personal expatriado.

Dijo que las sanciones “afectan materialmente” la capacidad de Sherritt para continuar sus operaciones en Cuba y “también pueden resultar en que los proveedores financieros o de otro tipo no puedan o no quieran continuar apoyando las operaciones de Sherritt u otras actividades comerciales”.

A mediados de febrero, la compañía ya había anunciado la suspensión de sus operaciones en Cuba debido al embargo petrolero impuesto por Estados Unidos a la isla.

Trump ha considerado apoderarse de Cuba, su archienemigo, que ha estado bajo un embargo estadounidense casi continuo desde la revolución comunista de Fidel Castro en 1959.

En enero, cortó los envíos de petróleo desde Venezuela, el principal proveedor de Cuba, y amenazó a otros países con aranceles si intentaban compensar el déficit.

Desde entonces, sólo ha dejado pasar a un petrolero ruso.

Tres expertos especiales de la ONU dijeron el jueves que el bloqueo de combustible equivalía a una “hambruna energética” y tenía “graves consecuencias” para los derechos humanos y el desarrollo.

sct-cb/msp

Este artículo se generó a partir de un feed automatizado de una agencia de noticias sin modificaciones en el texto.

Enlace de origen